» Newcastle « - Paco Hernando - 18/02/2001 12:58. Foro La Jabalcuza
 

La enfermedad de Newcastle es una virosis contagiosa producida por un ARN-virus de la familia Paramyxoviridae, que afecta a aves domésticas (gallinas, patos, palomas, etc> y silvestres (lechuzas, águilas, buitres, tucanes, etc). Cuando la enfermedad se desarrolla de forma rápida pre~ominan síntomas septicémicos y las aves mueren en

oco tiempo sin desarrollar síntomas claros que hagan sospechar de paramixovirosis. Por contra, cuando su desarrollo es lento destacan signos de encefalomielitis (inflamación del sistema nervioso central) como parálisis, problemas del equilibrio, dificultades para comer y beber, temblores y tortícolis entre otros.

 HISTORIA

 En 1.926 se presentó en la Isla de Java una enfermedad, producida por un virus, que afectaba a aves de corral ocasionando numerosas pérdidas. En otoño de ese mismo año un barco transporta la enfermedad hasta la ciudad Inglesa de Newcastle, donde es descrita por Doyle. En 1.952 Dobons informa de la difusión mundial de esta patología.

En un principio se pensó, por la similitud entre los síntomas, que esta enfermedad era peste aviar. En 1.950 queda claro que la enfermedad de Newcastle o peste aviar atipica es una virosis aviar, independiente, por tanto, de la peste aviar clásica.

Hasta 1.970 se consideraba que las palomas resistían de forma natural esta enfermedad. No obstante, a partir de

980 se describe en numerosos palomares de la mayoría e los países europeos (España, Holanda, Bélgica, Portugal, Reino Unido, etc), una nueva enfermedad, que finalmente acaba reconociéndose como enfermedad de Newcastle o paramixovirosis.

En 1.987, el Doctor Veterinario Belga Guy Brasseur escribe acerca de la paramixovirosis: "Se trata de una enfermedad en plena evolución. El virus se adapta a todos los lugares, se multiplica fácilmente y se extiende como una nube nociva por todo el planeta... Los años venideros no serán mejores y la única posibilidad de detener al virus será la vacunación total y regular de cada colonia". Aunque no nos parece razonable adoptar un tono tan catastrofista, éste, quedaría justificado si así se consigue concienciar al aficionado de que esta patología, por ser de origen vírico, solo se puede controlar previniendo su aparición mediante vacunas. Tratamiento etiológico (es decir que ataque a la causa directa de la enfermedad) no existe, e incluso muchos paises prohiben su tratamiento sintomático, ya que así lo único que se logra es favorecer la difusión de esta grave enfermedad.

 TRANSMISION DE LA ENFERMEDAD

 La transmisión se establece por contacto directo con aves enfermas, a partir de sus secreciones oculares, res-

piratorias y digestivas, heces y orina. Es importante considerar la posibilidad de que aves infectadas puedan no presentar signos de enfermedad (infección inaparente o subclínica), aunque por ser portadoras del virus lo diseminen, infectando así a otros ejemplares.

Existe un contagio indirecto, a través de restos de plumas, comida y agua, camas o aire contaminados. Por tratarse de un virus muy resistente al medio ambiente, se deben de establecer medidas higiénicas severas en los palomares afectados para evitar contagios vía indirecta.

La entrada en el palomar de aves silvestres, así como de personas procedentes de palomares cuyas condiciones higiosanitarias no esté garantizada, podría suponer otra fuente de contaminación.

 PATOGENIA y SINTOMATOLOGíA

 Los virus contactan con células de la mucosa conjuntival y de la mucosa oral y nasal (tras penetrar por los orificios naturales) donde se multiplican. Tres días después de la entrada de los virus en las aves, éstas eliminarán secreciones con poder infectante hacia el exterior.

Inicialmente podrá observarse, tras un periodo de incubación variable, inapetencia, fiebre (>44 0C), apatía, tumefacción conjuntival acompañada de epifora (lacrimeo), irritación bucal y faríngea con exudación de un moco viscoso, y disnea (dificultad respiratoria) con emisión de sonidos sibilantes al respirar. Esta fase respiratoria suele ser poco significativa en las palomas y puede pasar inadvertida.

En una fase más avanzada de la enfermedad el virus penetra en el torrente circulatorio diseminándose por todo el organismo. No obstante, el virus manifiesta una preferencia por los sistemas digestivo y nervioso, donde se multiplicará rápidamente produciendo una diarrea acuosa que será el origen de una marcada caquexia en los enfermos, y todo tipo de alteraciones nerviosa: andar incierto o dando volteretas, tortícolis con un giro del cuello a veces de hasta de 180 grados, parálisis de extremidades, ataques convulsivos, etc. Algunos veterinarios describen también descoloramiento del iris.

En los casos agudos la enfermedad puede terminar con la vida del ave en 2-4 días, siendo la mortalidad de un 90 a un 100 . En casos sobreagudos la muerte acontece en horas, apareciendo muertos de un día para otro ejemplares aparentemente sanos. En casos crónicos predominan trastornos de tipo nervioso que aunque no suelen conducir a la muerte, persisten como secuelas irrecuperables que arruinarán la carrera deportiva de los palomos enfermos.

Es nuestra intención desarrollar los aspectos más interesantes para el diagnóstico y prevención de la enfermedad de Newcastle en un próximo número de Palomos Deportivos.

Francisco G. Laredo Alvarez Doctor en Veterinaria